martes, 18 de agosto de 2009

La Leyenda de la Creación del Mundo


Kooch siempre existió, vivía rodeado de densas tinieblas que lo envolvían, sin permitirle ver nada. Fue tanto el tiempo de quietud y silencio, interminable abismo de soledad, que Kooch rompió a llorar largamente, con un llanto profundo y prolongado, y, tanto lloró que es imposible calcularlo.

De sus lágrimas se formó el mar llamado Arrok, siendo este el primer elemento base para lo que sería el futuro mundo.

Kooch dejó de llorar cuando advirtió el constante aumento del agua provocado por sus lágrimas, entonces dio un suspiro y creó al viento, que de inmediato comenzó a agitar las tinieblas logrando al fin disiparlas. Aparece entonces la claridad que provoca la alegría y le da aliento a Kooch para seguir creando los restantes elementos que coordinados formaron luego el mundo.

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